Os preguntaréis el por qué de este título y os sonará algo raro así, de repente.
En primer lugar ,quería contaros el por qué de mi afición literaria. La que desde aquí escribe es de género femenino, y quien ya sabe de esta iniciativa y me conoce a mí, es sabedor mi afición literaria.
A muchos les sorprenderá todo esto. (A LOS QUE NO ME CONOCEN BIEN.)
Pues sí, ( tengo varias aficiones desde que recuerdo), y entre ellas LA LITERATURA.
El papel, ese cómplice que te permite asumir un rol maravilloso.
El rol de embajad@r de las letras.
Así es como yo lo veo. Todo aquel que se dedica a la literatura es embajador y al mismo tiempo plebeyo suyo y como tal debe lealtad.
"Doña Literatura", así le llamaba yo desde pequeña.
Ya estaba triste ,entusiasmada, enfadada, asustada... cogía mi pequeño "Diario" y hablaba conmigo misma.
Me encantaba, mis palabras salían en trazos preciosos de caligrafía exquisita. Tal y como me enseñaron mis maestros.
Quizá no era una niña habladora, bueno, lo justo,(desde que me hice maestra cambié, mi familia me lo recuerda mucho) lo que en realidad me gustaba era observar mucho , leer mucho y escribir mucho.
Ahora ya no soy tan callada, es más, a veces ni yo misma me reconozco, desde que "me subí a la tarima" me he vuelto muuuucho más habladora.
Bueno, yo lo que empecé a descubrir fue el filtro de mi vida. Un filtro por el cual pasaba y paso todo lo que vivo.
Yo lo llamo "el filtro del latido". Los sentimientos de cada instante.
Siempre he sido así. Empática por naturaleza, capacidad que de bien temprano me hizo siempre preocuparme por lo que tenía alrededor.
Ya sea por las personas o por el entorno. AYUDAR, esa es la palabra, ayudar y hacer sentir al otro mejor consigo mismo.
Y dicha cualidad, así mismo es esencial en la vocación docente, es lo que yo siempre he pensado. Además de "instruir" en diversas disciplinas o materias, ese AYUDAR es lo que te hace tener unaVocación clara, la cual yo saboreo cada día desde que me metí por primera vez en un aula en mi época universitaria de prácticas. Desde aquel día, mi "teoría del latido" se afianzaba y encajaba más. AYUDAR, ENSEÑAR Y EDUCAR. ¡Qué preciosos infinitivos!.
Así fui creciendo y viviendo cada latido, con AMOR y SENSIBILIDAD.
Todo lo que he hecho y hago en la vida pasa por el filtro del "latido". Os explico.
Desde que somos un inicio de seres humanos, en el vientre de nuestra madre, el latido es el "sine qua non" de todo. Sin latido no hay vida, sin latido no hay fruto.
Pues bien, a partir de vivir la experiencia de ir siguiendo ese latido en vivo y en directo durante el embarazo de mis hijas llegué a experimentar de forma más fehaciente, dicha teoría personal y ya no me la cuestioné de nuevo nunca más.
Cada momento de la vida se debe a un "latido del corazón".
Así que cada momento de mi vida lo he vivido, antes inconscientemente y después con plena consciencia, con la categoría que hay que darle a este maravilloso milagro de la vida.
Por eso, he querido empezar esta entrada así.
Me propuse "vivir cada latido con la intensidad y la emoción que me permitiese".Y digo que me permitiese porque sin duda el latido te lleva a una emoción, ya pueda ser alegría, tristeza, duda, miedo...
Nuestra sociedad nos impide desarrollar o trabajar todo el espectro del "latido".
Tras la pandemia, la comunidad educativa ha vuelto al cole con una "mochila de latidos". Cada uno de ellos deja un reflejo y nos hemos dado cuenta lo importante que ha sido dar saber escuchar dichos "latidos". ¿cómo lo hemos hecho?
Cada uno de los profesionales que conformamos mi centro educativo nos hemos detenido a escuchar los latidos de cada uno de los niños y niñas de nuestras aulas.
Con el magnífico trabajo del"Programa Arco iris" de la genial Ana Peinado hemos trabajado en el cole.
Os invito a leerla. Una referente murciana en Educación Emocional.
Sin duda alguna hemos tenido que prestar mas atención a estos "latidos".
También durante el curso, he escuchado a otros expertos educativos en varios cursos de formación , los cuales me han reafirmado más si cabe en mi teoría del latido.
Citando a otra gran sabia de la Educación Emocional, Doña Begoña Ibarrola "Si no enseñamos a observar, no les permitimos degustar la vida". Os dejo el enlace a su página. Merece mucho la pena detenerse a leerla o a escucharla como hice yo.
Retomando mi primera idea. El latido es lo que me ha movido siempre, El latido es lo que he intentado vivir intensamente en la medida de lo que he podido.
Esta aventura también surgió de latido en latido y es la consecuencia de muchos latidos hacia una realidad ante la que no he podido ni puedo quedarme impasible.
Menos mal que me encontré por el camino con muchos otros "latidos" de personas que también sucumbieron a su llamada. La llamada de la conciencia. Sí, la conciencia por el futuro de nuestro entorno, la conciencia que te lleva a seguir ese latido y querer hacer algo porque no muera.
Gracias a cada una de las personas con las que llevo hablando todos estos meses, gracias por escucharme, gracias por apoyarme.
Mis latidos son fuertes y emotivos, y el destino quiere que se escuchen o que puedan ser escuchados por cada uno de vosotros con lo que estoy haciendo.
Nos quedan muchos latidos que vivir, y muy pronto tendremos uno muy fuerte.
Gracias.
Hasta el próximo latido.

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